Huir,
tengo tantas razones
para huir,
despegar de este piso
sangriento, pegagoso,
que retiene y succiona ...
pero tengo una sóla razón
para luchar, seguir y enfrentar:
¡He sido amado por ti!
¡He sido llamado por ti!
Y sobre todo,
¡Soy esperado por ti!
Allá a lo lejos,
en la otra orilla,
veo un fuego encendido,
unos panes, unos peces
y un corazón que me espera...
Allá en la otra orilla
te llevo tantas preguntas
que nunca quisiste responderme,
te llevo mis heridas,
algunas aún sangrantes,
te llevo mis esperanzas realizadas,
mis pobres frutos
que con el con tiempo he recolectado.
Allá, en la otra orilla
tu corazón me espera...
