jueves, 10 de marzo de 2011

¡ESTOY CHATO DE LA CODICIA AMBIENTAL! ¿Mercado o lucha libre?

Antigua ilustración que muestra al insano tras el capital y sus intereses...
a sus espaldas y llevado por su codicia, un trabajador cae junto a su fracaso.
Hace un tiempo que redacté una suerte de pancarta de protesta contra un gran empresario chileno (material que está en este mismo blog). El Sr. Errázuriz recibió toda mi molestia y por supuesto rechazo tajante de sus propuestas en relación a que necesitamos tener gente codiciosa, para que el país salga de la pobreza y se puedan crear empresas y nuevos medios de creación de empleos.

Mirando pasar algunos días, y luego de recibir muchos correos de apoyo sobre el texto elaborado en esta "pancarta", creo que el Sr. Errázuriz es simplemente hijo de su tiempo, ya,  dejémoslo seguir con su discurso (y sus prácticas)... pero el tema sigue siendo gravísimo. 


Este personaje simplemente representó una situación global, denunciada antes por la Presidenta Michelle Bachelet en las Naciones Unidas. Ella denunció que la situación de crisis económica mundial es por la codicia de pocos que hacen sufrir a muchos... y eso me sigue dando vueltas.

Tanta vueltas, que el tema me tiene chato, porque de alguna forma lo he empezado a ver presente en tantas situaciones, que antes me parecían tan normales.


Antes el panadero del barrio hacía el pan pensando en ganar, pero también en los rostros de sus compradores, era su servicio a la sociedad... hoy las mega panaderías me entregan un pan rico, pero de criticables ingredientes, la idea es producir mucho a muy bajo costo, la idea es vender más que la mega panadería de la competencia... ¿la idea de servicio dónde quedó?


Antes el médico de familia se tomaba su tiempo en la atención, en el llamado a la casa... juramento de Hipócrates a todo dar... hoy los mega centros de salud, son filiales de talleres de huesos, de hígados, de ojos, de mentes... ¿Dónde quedó la unidad de la persona? Primero el cheque en caja, luego díganos que tiene... negocio a todo dar, menos tiempo de atención por persona, subidas de costos de planes sin el menor aviso, coberturas rechazadas, premios a los médicos que entregan menos licencias médicas... ¿no es salvaje esto?


En los espacios laborales, la codicia por ejemplo se muestra por el manejo de la información... el que más sabe, tiene más poder... y muchas veces no se comparte información fundamental para el buen trabajo de todos.


Mi trabajo se basa en la captación de empresas que nos externalizan algunas de sus necesidades... y he visto como el canibalismo de las empresas grandes es brutal... en encuentros de gerentes conversamos, brindamos, abrazos... pero por detrás una guerra brutal no de conquista de nuevas empresas, sino de arrebatarle a otros las que habían optado por sus servicios.


Claro, el trabajo es así, me dicen, estamos en un mercado competitivo y los negocios son negocios... todas esas razones para mí valen nada... por eso estoy chato, molesto, rebelde (con causa...).


Creo que el mercado llevado a la lucha libre, tipo guerra fría, lucha educada y diplomática, cínica, pero lucha al fin, es convertir la convivencia humana en una feria (no de animales, porque ellos no tienen este problema) sino de personajes competitivos, ejecutivos agresivos y escaladores, con sed de pantalla, polillas  detectoras de grandes focos ...

  • Algunos economistas justifican dos pilares para la vida humana: la codicia (el deseo de tener más y más) y el miedo (a perder lo obtenido o no llegar a la meta esperada). Una vida sustentada en esos dos pilarcitos... ¿cuánto dura estabilizada?

Los que justifican la codicia, indican que ella crea riqueza para el país y trabajo para muchos... pero se olvidan que una característica de la codicia es precisamente guardar, retener, ocultar, no ceder, no perder... por tanto la riqueza seguirá en las manos de unos pocos y la distribución de los bienes seguirá tan injusta como hasta hoy.


Una vida centrada en el OBTENER y TEMER  PERDER, está humanamente muerta, es una 
¿Por qué tenemos que vivir en guerras de mercados? ¿Se acuerda del libro de La Guerra de las Colas? famoso porque mostraba la locura de gente inteligente que tenía como única meta destruir a su competencia ¿no podemos co-existir? ¿Tenemos que tener todo el mercado en las manos de los fuertes y poderosos? ¿No podemos complementarnos y tener un crecimiento sustentable, armónico y por sobre todo humanizador? ... bueno el tema del crecimiento será para verlo en una próxima loca-reflexión...

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Profesor de formación, educador de corazón. Magíster en Educación Pontificia Universidad Católica de Chile. Autor de libros y de diversos artículos sobre educación, desarrollo humano, gestión de calidad, evangelización del currículum.
Actualmente es Director Ejecutivo de una red de colegios, Presidente Amares, Vice Pdte. Fundación Iglesia Educa. Esposo de Verónica, Papá de Natalia, Amante de la Vida y de los Sueños.

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