miércoles, 21 de julio de 2010

Mi vida será imperfecta si no estudio respetuosamente la vida de Jesús

¿Quién, quién es este hombre por quien tantos han muerto,
 a quien tantos han amado hasta la locura 
y en cuyo nombre se han hecho también -¡ay!- tantas violencias? 

Desde hace dos mil años, su nombre ha estado en boca de millones de agonizantes, 
como una esperanza, y de millares de mártires, como un orgullo. 
¡Cuántos han sido encarcelados y atormentados, 
cuántos han muerto sólo por proclamarse seguidores suyos! 
Y también -¡ay!- ¡cuántos han sido obligados a creer en él con riesgo de sus vidas, 
cuántos tiranos han levantado su nombre como una bandera 
para justificar sus intereses o sus dogmas personales! 

Su doctrina, paradójicamente, inflamó el corazón de los santos 
y las hogueras de la Inquisición. 
Discípulos suyos se han llamado los misioneros que cruzaron el mundo 
sólo para anunciar su nombre y discípulos suyos nos atrevemos a llamarnos quienes 
-¡por fin!- hemos sabido compaginar su amor con el dinero.

¿Quién es, pues, este personaje que parece llamar a la entrega total o al odio frontal, 
este personaje que cruza de medio a medio la historia como una espada ardiente 
y cuyo nombre -o cuya falsificación- produce frutos tan opuestos de amor o de sangre, 
de locura magnífica o de vulgaridad? 

¿Quién es y qué hemos hecho de él, cómo hemos usado o traicionado su voz, 
qué jugo misterioso o maldito hemos sacado de sus palabras? 
¿Es fuego o es opio? ¿Es bálsamo que cura, espada que hiere o morfina que adormila? 

¿Quién es? ¿Quién es? 
Pienso que el hombre que no ha respondido a esta pregunta 
puede estar seguro de que aún no ha comenzado a vivir. 

Gandhi escribió una vez: 
"Yo digo a los hindúes que su vida será imperfecta 
si no estudian respetuosamente la vida de Jesús". 

¿Y qué pensar entonces de los cristianos -¿cuántos, Dios mío?- 
que todo lo desconocen de él, que dicen amarle, pero jamás le han conocido personalmente?

Y es una pregunta que urge contestar porque, si él es lo que dijo de sí mismo, 
si él es lo que dicen de él sus discípulos, 
ser hombre es algo muy distinto de lo que nos imaginamos, 
mucho más importante de lo que creemos. 
Porque si Dios ha sido hombre, se ha hecho hombre, 
gira toda la condición humana. 
Si, en cambio, él hubiera sido un embaucador o un loco, 
media humanidad estaría perdiendo la mitad de sus vidas.

Conocerle no es una curiosidad. Es mucho más que un fenómeno de la cultura. 
Es algo que pone en juego nuestra existencia. 
Porque con Jesús no ocurre como con otros personajes de la historia. 
Que César pasara el Rubicón o no lo pasara, es un hecho que puede ser verdad o mentira, 
pero que en nada cambia el sentido de mi vida. 
Que Carlos V fuera emperador de Alemania o de Rusia, 
nada tiene que ver con mi salvación como hombre. 
Que Napoleón muriera derrotado en Elba o que llegara siendo emperador 
al final de sus días no moverá hoy a un solo ser humano a dejar su casa, 
su comodidad y su amor y marcharse a hablar de él a una aldehuela del corazón de África.

Pero Jesús no, Jesús exige respuestas absolutas. 
Él asegura que, creyendo en él, el hombre salva su vida e, ignorándole, la pierde. 
Este hombre se presenta como el camino, la verdad y la vida (Juan 14, 6). 
Por tanto -si esto es verdad- nuestro camino, nuestra vida, 
cambian según sea nuestra respuesta a la pregunta sobre su persona. 
¿Y cómo responder sin conocerle, sin haberse acercado a su historia, 
sin contemplar los entresijos de su alma, sin haber leído y releído sus palabras?"




José Luis Martín Descalzo
Escritor Sacerdote y periodista español nacido en Madridejos (Toledo). Cursó estudios en Roma. Ordenado sacerdote en 1953, fue profesor de Literatura en el seminario de Valladolid y dirigió, en la misma ciudad, un teatro de Cámara. En 1956 recibió el Premio Nadal. Su labor literaria incluye narrativa, ensayo, teatro y poesía. Entre sus obras de poesía figuran: Fábulas con Dios al fondo (1957), Camino de la cruz (1957), Querido mundo terrible (1970), Apócrifo (1975), Apócrifo del domingo (1983) y El joven Dios (1986). En narrativa: Diálogos de cuatro muertos (1954), La frontera de Dios (1956), El hombre que no sabía pecar (1961), Lobos, perros y corderos (1978), El demonio de media tarde (1982), Paco y su gata (1984). Como obras teatrales destacamos: La hoguera feliz (1962), A dos barajas (1972) y Las prostitutas os precederán en el reino de los cielos (1986).

Fallece el 27 de agosto de 1930- Madrid, 11 de junio de 1991.

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Profesor de formación, educador de corazón. Magíster en Educación Pontificia Universidad Católica de Chile. Autor de libros y de diversos artículos sobre educación, desarrollo humano, gestión de calidad, evangelización del currículum.
Actualmente es Director Ejecutivo de una red de colegios, Presidente Amares, Vice Pdte. Fundación Iglesia Educa. Esposo de Verónica, Papá de Natalia, Amante de la Vida y de los Sueños.

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