domingo, 14 de febrero de 2010

RITO EXORCISTA PARA LIBERARSE DE LOS DIABLOS ORGANIZACIONALES.

El exorcismo es una antigua forma de oración la Iglesia tiene para liberar del poder maligno a personas o a grupos. Su particular condición es que no es un acto personal, sino comunitario … el ministro actúa en nombre de la Iglesia, de la agrupación.
 
¿No le parece que en la organización necesitamos en ocasiones un “exorcismo” para recuperar zonas o personas perdidas, que han caído en el olvido de sus opciones, de su liderazgo, de su “bautismo” organizacional, de sus esperanzas y sueños compartidos, de la visión y misión corporativa?

Por lo general el mayor acto de exorcismo hace referencia al “Bautismo”, al primer juramento o sacramento con que la persona se comprometió a vivir en su vida.  El “bautismo organizacional” ¿no es la adopción de la identidad corporativa? ¿No es la primera inducción hacia las metas organizacionales? ¿No es ese brillo en la  mirada de pertenecer a un lugar que creo que es “mi” lugar de trabajo?

A continuación le entregamos 10 ideas para vivir el rito del “exorcismo” organizacional.

1. Descarte causas naturales.
Un buen exorcista, sabe que primeramente debe cuidar que el mal ambiente o la falta de fuerza organizacional, no respondan a causas naturales: enfermedades de las personas, envejecimiento de ideas, depresiones, estructuras de personalidad agresivas, etc.
Si la desmotivación de la gente responde a malas condiciones laborales, inestabilidad, falta de diálogo interno, fuerte mando vertical, ausencia de información… esos diablos se pueden exorcizar con toda efectividad.

2. Re-descubra la fe original.
El exorcista debe tener una FE a prueba de todos los fantasmas y diablos organizacionales… sino cree en el proyecto organizacional, fácilmente será “posesionado” por las fuerzas negativas.
La liberación de la angustia, temor y pesimismo organizacional, pasa por tener a personas que sean capaces de provocar la liberación de todo esto, simplemente recordando las ideas “bautismales” y fundacionales, el primer amor de la empresa, la razón por la cual se creó, vive y busca proyectarse.
No pocas veces se requiere “re-fundar” una obra o compañía, volver a rescatar los ideales fundacionales y actualizarlos a los nuevos contextos.

3. Detecte uno de los mayores diablos organizacionales.
Este diablo es bravo, es el responsable del caos interno, de la falta de buen uso de los recursos, de los auto engaños, de los auto atentados, de la desconfianza y competitividad entre compañeros de trabajo. Este diablo tiende a reducir el entusiasmo, los ideales, nos vuelve viejos, desmotivados, descomprometidos, agotados, decadentes.
¿Quién es? Es la entropía organizacional, que  día a día nos va matando la capacidad creadora, la flexibilidad para generar respuestas de mayor pertinencia. Se expresa en una aversión vehemente, contra toda nueva propuesta, se deja de creer en los proyectos… “ya lo hemos probado todo y nada resulta”…

4. Use la fuerza del exorcista: la Sinergia organizacional.
El “diablo” de la división, desconfianza, recelo, individualismo, es especialista en desmoronar la sincronía y  unidad de los equipos de trabajo. Esto provoca pérdida de conexión y debilitamiento de la cadena afectiva y productiva . Los sistemas o personas aisladas, tienden al desorden y al caos en la medida en que pasa el tiempo, no se corrige y se asume como “normal” ese ambiente… “es la forma en que aquí se trabaja”…
Usar la sinergia significa crear un buen clima organizacional, parar  por un momento la carrera productiva y pensar en las personas, mirarse, tocarse, sentirse, escuchar, proponer, rescatar, valorar, sumar…

5. Asperge las certezas esenciales.
Parte esencial de un exorcismo es cuando el sacerdote asperja el agua bendita. Asperjar es rociar o esparcir en forma de pequeñas gotas el agua.  Tome la idea:  asperge, rocíe, salpique, moje  a las personas y a los equipos con las razones fundacionales de su empresa, con las certezas que crean identidad, con la mirada de futuro que nos hace caminar alineadamente hacia las metas organizacionales.
Rocíe las certezas esenciales (¿Quiénes somos? ¿Qué buscamos? ¿Qué proyectos de futuro nos mueven? ¿Qué rol de aporte y cambio social nos identifica?) . Que ellas permeen, que entren profundamente, que no queden como un “barniz” que aparentemente ha penetrado las mentes y los corazones, pero que no tiene impacto en las voluntades.
Es cierto que vivimos en tiempos “que lo único estable es el cambio”… pero las personas y las organizaciones no pueden vivir en un cambio frenético y constante.  El diablo de la incertidumbre, quiere desestabilizar, hacer olvidar las razones fundacionales de la organización,  provocar la desestabilización e incomunicación interna… asperge certezas…

6. Sitúe el problema en su justa dimensión.
No pocas veces en la organización se enfrentan las fuerzas destructivas contra las constructivas… por momentos no se sabe quien es quien… pero hay un signo claro: las fuerzas destructivas tienden a difundir el “fin del mundo”, el caos adveniente, la crisis sin solución. Tienden a demostrar mayor fuerza y denunciar mayor daño de lo que realmente es.
Asumir el conflicto, el miedo, la divergencia,  requiere que sean considerados en su justa medida, con realismo, sin espanto, sin crisis que quiebren la convivencia y el entendimiento grupal.
Las emociones negativas si no se asumen,  porque se consideran debilidad o cuestiones “personales”, buscan salida … en ocasiones en forma destructiva.
El miedo que en momentos amplificamos, puede ser también una herramienta de activación, de creatividad, de sobrevivencia… y desde allí generar respuestas, planes de acción de mayor efectividad.

7. Cree nodos, desate nudos.
El "exorcista" organizacional busca abrir los canales que la persona atribulada cerró en su inserción organizacional: encuentro con las ideas fundacionales, integración a una comunidad de trabajo, apertura a la identidad, vivencia de los aspectos simbólicos de la organización.
Crear nodos, es abrir redes que integren, soporten y respalden, en donde se aprenda a reír,  en que el error se valore como aprendizaje, en que se confíe en si mismo, pero también en el equipo, en donde no se tema pedir ayuda o reconocer ignorancia,  angustia.  Crear canales, es dejar fluir la energía organizacional que termina por derribar el engaño, la mentira y la confusión, que algunos buscan provocar.


8. (R)EVOLUCIONE.
Los “diablos” organizacionales nos obligan a involucionar, a retroceder en los esfuerzos, a olvidar los compromisos, a detener el avance.   No pocas veces respondemos buscando el cambio en forma impulsiva, provocando una “revolución”, pasando del blanco al negro de un golpe, olvidando que existen los tonos intermedios.
Exorcice buscando “evolucionar”, superando estadios en forma ascendente y permanente.
Exorcice buscando la evolución en vista de las estructuras, sin olvidar el de la persona… no hay mejoría estructural o social, sin haber buscado transformar las estructuras internas y motivacionales de las personas. Integre los aspectos emocionales, temores, incoherencias, egoísmos, necesidades, sueños personales.

9. Sintonice en un idioma común.
Uno de las acciones que hacen complejo los exorcismos, es la facilidad con que el “mal” cambia de idiomas y de voces … nadie entiende nada…
En ocasiones hablamos con muchas palabras y discursos, pero con “lenguas desconocidas”, con términos que en ese ambiente tienen significados equívocos, incluso con la predisposición negativa para entender lo que discutimos.
Cuide que los intercambios comunicacionales sean claros y todos entiendan lo mismo por aquellos conceptos que se están analizando, evite los discursos engorrosos y palabras “bonitas” que dicen poco. Recuerde que el “exorcismo” es un acto comunitario, por tanto es vital cuidar el lenguaje comunitario.

10. Exija, demande, increpe.
La mejor forma de quitar al fantasma su sábana y espanto es increpándolo, llamándolo a más, recordando el valor del esfuerzo y perseverancia.
Cuando el “diablo” organizacional se viste de duda, de desencanto, apatía, burocracia, rutina, hiper sensiblidad… es tiempo de increparlo y llamarlo a reavivar su fe en el proyecto original. Descubriremos así que la mejor forma de no perder el rumbo… es mantenerlo, mano firme hacia los propósitos acordados.
Increparnos, exigirnos, retarnos mirando el bien común, nos permite vivir la resiliencia comunitaria, aquella fuerza que nos aglutina y nos impulsa con pasión en situaciones complejas.

Un requisito para lo anterior: Estar convencido, para ser convincente ¿cómo podrá tener la autoridad para espantar los males organizacionales, sino está comprometido con los “bienes” organizacionales, con la mirada de futuro, con los sueños compartidos, con retos prospectivos?



NOTA: Hemos hecho un símil entre exorcismo y desarrollo organizacional, no pocas veces somos “intuitivos”,  no afrontamos las crisis institucionales o las atribuimos  a trastornos en el clima, a “acciones” de terceros, casi  “demoniacas”... olvidando que todas ellas pasan por un simple remedial: una verdadera y sincera confesión de las responsabilidades personales y organizacionales y el sincero deseo de aplicar planes de desarrollo y de evolución organizacional.
Junto con pensar en los “males” organizacionales, debemos promover los “bienes” organizacionales: la filosofía de vida institucional, el testimonio de equipos directivos comprometidos, la propia fe en el proyecto organizacional, la integración de metas personales con las organizacionales, etc.


CITAR:
Elphick D., Winston H. LAS 10 MEJORES FORMAS DE POTENCIACION ORGANIZACIONAL:Estrategias para exorcizar a los fantasmas organizacionales y refundar la gestión [Internet]. Versión 2. Knol. 2010 ene 10. Disponible en: http://knol.google.com/k/winston-h-elphick-d/las-10-mejores-formas-de-potenciacion/125f649imcsod/83.

AUTOR: Winston H. Elphick D. Profesor, Magíster en Educación PUC, asesor organizacional, escritor.   © Propiedad intelectual 98876, puede ser utilizado parcial o totalmente citando la fuente.       
 www.discipulomisionero.com                   wed@discipulomisionero.com

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Actualmente es Director Ejecutivo de una red de colegios, Presidente Amares, Vice Pdte. Fundación Iglesia Educa. Esposo de Verónica, Papá de Natalia, Amante de la Vida y de los Sueños.

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