jueves, 30 de junio de 2011


Indígnate

Aún sin ser de algún partido, sindicato o grupo anarquista
Indígnate aún sin tener acciones fracasadas en la bolsa
o ser algún cliente estafado por la polar.
Aún teniendo un buen trabajo y un sueldo más que "reguleque"
Indígnate con la fuerza del ciudadano que dejó de ser habitante
y logró la conciencia de ser responsable de lo que pasa.

Indígnate con otros en una sana diversidad ideológica,
desde una complementaria y necesaria diferencia
pero todos unidos por la indignación
que surge de algo tan simple como abrir los ojos.

La vida de nuestros pueblos, no es vida
es vivir con alma de engranaje y soporte
de una brutal y tirana economía globalizada.

La democracia de nuestros pueblos, no es democracia
(es cosa de ver el gobernante elegido en Perú, un ex militar golpista...)
es un creer que participan y no alcanzan a levantar la mano
entre un modelo de ciudadanía domesticadora
y al servicio de unos pocos pero blindados malos políticos.


miércoles, 29 de junio de 2011

La rabia como motor literario

Encuentro con el escritor estadounidense Dennis Lehane,

que acaba de publicar en España su nueva novela negra, 'La última causa perdida'.

El escritor Dennis Lehane
El escritor Dennis Lehane,
en una fotografía tomada en 2009.- PHILIPPE MATSAS (OPALE)

Dorchester, en Boston, fue hasta los años 50 un barrio judío; después de eso irlandeses y afroamericanos se las tuvieron por razones fáciles de imaginar y un poco más tarde asiáticos e hispanos añadieron un poco más de pólvora a la caldera. Durante esos años nadie se atrevía a encender una cerilla por miedo a que todo volara por los aires. Los nativos de la zona adquirieron entonces reputación de ser lo peorcito de una ciudad burguesa que seguía presumiendo de pasado colonial. En esa olla a presión creció Dennis Lehane (Boston, 1965).

La cita con el autor de Mystic River, Shutter Island o Cualquier otro día, uno de los mejores novelistas estadounidenses de la última década, se produce sin embargo en un lugar alejado de sus coordenadas vitales: Florida. "¿Que qué hago aquí? Es por mi mujer, ella no soporta el frío y yo no soporto el calor, así que tenemos esta especie de trato", dice nada más entrar por la puerta. El escritor, un tipo robusto y de manos grandes que luce un anillo con motivos célticos y tiene pinta de no tener miedo a nada, se encuentra con el periodista en St. Petersburg, localidad de 250.000 habitantes a tiro de piedra de Tampa.

Leído el último libro de Lehane, La última causa perdida (publicado en España por RBA), todo aquello parece una escena de un planeta distinto. "Hay otra razón para vivir aquí: fue en este sitio donde tomé mi primer seminario de escritura y donde decidí que viviría de esto. Me trae buenos recuerdos... aunque no soporte esta temperatura", ríe Lehane.

La última causa perdida es la sexta entrega en la saga de los dos personajes que le han conseguido fama y fortuna, Patrick Kenzie y Angie Gennaro, y es además una suerte de secuela con tintes crepusculares de Desapareció una noche, que fue llevada a la gran pantalla por Ben Affleck con el título de Adiós, pequeña, adiós.

Estos dos detectives privados, más bostonianos que los Celtics, llevan ya tres lustros repartiendo bofetadas a ambos lados de la ley, con consecuencias funestas a veces: "Patrick se rige por un código, una serie de valores que para él son sagrados. Es un tipo de clase obrera cuyos principios son inquebrantables. Sus decisiones puede que no gusten a todo el mundo pero es alguien coherente.

¿Que de dónde sale? La verdad es que cuando escribo sobre él escribo sobre mi padre. Si estuviera vivo ahora no estaría satisfecho con lo que está pasando, todos esos desgraciados robando a manos llenas y echando la culpa a los sindicatos y a la regulación excesiva de los mercados financieros. ¿Quién coño nos ha metido en esta crisis?, ¿los sindicatos?, ¿la regulación?".

Resulta casi obvio preguntarle por el cabreo como motor creativo: "sí, este es un libro producto de la rabia, es un libro donde quiero reflexionar sobre lo que está pasando... nunca pensé en seguir donde dejé Desapareció una noche, pero un día ellos volvieron a mi cabeza y me arrastraron hasta aquí. Pensé cómo iba a retomar a Patrick y Angie, ya no son los de antes, han madurado y se enfrentan a una situación horrible: el contexto surgió por sí mismo".

La reciente muerte del padre de Lehane enlaza directamente con el alma del escritor: "necesito volver a casa algunas veces, ver a mis amigos. Cuando enterramos a mi padre y me reencontré con toda ese gente que hacía siglos que no veía y que venía a presentar sus respetos recordé por qué sin Dorchester nunca habría sido escritor. Esas calles forjaron mi carácter, me obligaron a tomar decisiones, a luchar por lo que creía. Y puedes estar seguro si te digo que no era un sitio bonito".

Lehane está ahora metido en fregados de todas clases: "Sam Raimi quiere llevar al cine Cualquier otro día pero la cosa no acaba de funcionar; cuando tome una decisión ya me llamará. Es curioso que tengamos que ir con mucho cuidado para que el resultado no se parezca en nada a The Boardwalk Empire, cuando la novela acaba el mismo día que empieza esa serie... Aparte de eso, mi próximo libro será una secuela o más bien una historia que también parte de Cualquier otro día, con un personaje secundario del original como protagonista de la narración. Y, bueno, George P. Pelecanos y yo estamos preparando una adaptación del libro The fence, de Dick Lehr, basado en uno de los escándalos más grandes en la historia del departamento de policía de Boston. Lo estamos desarrollando para HBO y veremos qué pasa. Trabajar con Pelecanos es increíble, ya coincidimos en The Wire y nos llevamos muy bien. Con él si algo no funciona, no funciona, no le gustan los rodeos y le importa un pito que la idea sea de tu padre, de tu mujer o de tu mejor amigo" .

Lehane recuerda así su paso por The Wire, serie en la que estuvo involucrado durante tres temporadas: "Cuando entré allí la serie, en la tercera temporada, no era ni fu ni fa. Nadie la miraba y la presión era cero. Es mas, antes de que se empezará a emitir la cuarta temporada, David [Simon, creador de la serie] recibió una llamada de arriba diciéndole que si las críticas no eran la hostia que se olvidará de seguir con ello.

Ni siquiera sé como llegamos a la cuarta temporada. Lo demás se me escapa: su éxito fue un auténtico milagro". Y si The Wire se fue con las espadas en alto ("ninguna serie debería durar más de cinco temporadas", dice) parece que sucederá lo mismo con la saga McKenzie-Genaro: "¿Una despedida definitiva? Bueno, ya sabes lo que dicen: "Nunca digas nunca jamás". Palabra de un tipo de Dorchester.

AUTOR: TONI GARCÍA - St. Petersburg - Diario el País, España, 14 Mayo año 2011

lunes, 27 de junio de 2011

Messi, un niño taimado y campeón...

La gran estrella del Barcelona cuenta con el cariño y el respeto de un vestuario y un entrenador incapaces de descifrar sus arrebatos ni de interpretar sus emociones.
Hastiado por tanta crítica como había recibido, Messi golpeó la pelota contra la tribuna del Bernabéu ante la sorpresa de la hinchada del Madrid y el asombro de los aficionados al fútbol, incrédulos por la jugada. Jamás se le había visto una reacción tan visceral, acostumbrado como está a guardar silencio, a jugar y a marcar goles, siempre con tanto respeto hacia sus compañeros como hacia el adversario, incluso cuando le tiran, cosa nada fácil.
Imposible descifrar habitualmente a Messi, y mucho menos presentir sus enfados,
adivinar qué le pasa es algo serio.

Guardiola abraza a Messi
Guardiola abraza a Messi tras eliminar al Madrid
en las semifinales de la Champions.- MANU FERNÁNDEZ (AP)


La Pulga se enfurruña muy de vez en cuando y se porta como un niño. Los suyos han sido hasta ahora arrebatos infantiles y, como tales, tampoco merecen respuestas propias para los futbolistas convencionales. No se le ocurrió pedir perdón por el balonazo de Chamartín en el partido de Liga porque ni siquiera se disculpa cuando se equivoca en el Barcelona. Messi no hablaba en el recreo ni ahora habla en el campo y, sin embargo, siempre hubo cola para poder jugar en su equipo.

El año pasado no se presentó al entrenamiento después del partido contra el Sevilla. El entrenador le había dejado en el banquillo para que descansara y el equipo dio buena cuenta del rival en el Camp Nou: 4-0. Nadie reparó en el mosqueo de Messi. Pensaban en el club que se había resfriado o que le había ocurrido un imprevisto cuando al día siguiente no pasó por el estadio. Ocurrió que se había molestado por su suplencia y hubo que aguardar a la mañana siguiente para saber que el cabreo se le fue de la misma manera que le vino, sin saber por qué, como ocurre casi siempre, acostumbrados como están todos a los chispazos de La Pulga.

Los compañeros lo asumen y el entrenador lo consiente, porque forman parte del equipaje. Messi se enfada y desenfada sin que nadie pueda poner remedio, sino que hay que aguardar a que se le pase: La Pulga agacha entonces la cabeza, hace ver como que no ha pasado nada y se reincorpora al grupo sin que nadie le diga nada. Así se disculpa. Aceptado.

Un día compareció en el campo con la cucharilla de plástico del café en la boca y no la soltó hasta que se acabó el rondo. Aquel gesto fue interpretado como una señal de que Messi estaba contrariado, porque alguien no le había pasado el balón o quién sabe por qué demonios. Nadie intervino, sin embargo, para saber el motivo. Mejor así. A veces pasan días hasta que se conoce la causa del mosqueo y, por norma, es a través de uno de sus compañeros más íntimos, como Milito. Nunca ha ido a mayores y la gente ya se ha acostumbrado a sus desaires tanto como a sus goles. Cosas de críos, caprichos si se quiere de un futbolista cada vez más genial y solidario, entregado a la causa del equipo, el menos egoísta seguramente de los divos. La cuestión consiste, simplemente, en ser su cómplice, ganarse su aprobación o procurar al menos que no te coja ojeriza. A Villa, por ejemplo, le advirtieron nada más llegar al Barcelona que se olvidara de competir a goles con La Pulga y a Thiago le tienen dicho que por más artista que se sienta, mejor que le pase al balón a Leo y aguardar a que se lo devuelva, como signo de que ha sido admitido.

A sus 23 años, Messi es cada día mejor futbolista y más querido en el vestuario del Camp Nou. Ha pasado a ser ya el tercer máximo goleador de la historia del club y el Barcelona está convencido de que su impacto en el juego es comparable al que tuvo Di Stéfano en el Madrid. Menotti comentó recientemente: "Evoluciona a cada partido porque tiene más claridad cuando va a otros espacios. En los momentos en que no tiene la pelota, no interrumpe sino que participa". Desequilibrante en ataque, se ha distinguido en la serie del clásico por ser uno de los mejores defensores.

El Madrid le hizo 11 de las 31 faltas acumuladas en el partido de vuelta de la Champions y, en contrapartida, Messi fue el azulgrana que más infracciones cometió en los cuatro partidos: 14 de 68. No hay futbolista en el mundo que ejecute las jugadas a la velocidad de La Pulga, más rápido con la pelota que sin ella, aspirante al tercer Balón de Oro consecutivo, de nuevo peleando por el Pichichi y la Bota de Oro.

Autor de más de 50 goles esta temporada, por 47 de la anterior y 38 de la primera con Guardiola en el banquillo, La Pulga es competitivo por naturaleza y resulta difícil poner techo a su carrera. Aseguran que no le gustó que la prensa no tuviera presente que pudiera ganar la pasada edición del Balón de Oro, cuando se impuso a sus compañeros Iniesta y Xavi, y se sabe que se ha puesto como meta ganar con Argentina el Mundial de Brasil. Necesitará la ayuda de sus compañeros y del técnico de la albiceleste como la tiene en el Barça. Messi necesita del equipo y el equipo de Messi.

En una entrevista concedida a El Mundo, confesó: "Si me encierro en mí mismo, me vuelvo loco". Así que sale por la misma puerta que entró sin que nadie se dé cuenta. Hasta el punto de que es capaz de asistir a una juerga autorizada de sus compañeros y no levantarse de la silla en toda la madrugada sin haber cruzado palabra casi con nadie. Así es Messi, el niño del campeón.

sábado, 25 de junio de 2011

SOÑEMOS UNA PATRIA NUEVA ...






¿Sabes por qué sueño?
Porque siento que primeramente Dios los ha soñado.
En verdad, no son "mis" sueños, son "sus" sueños,
son el enorme deseo de felicidad que Dios ha tenido por mí.
El me ha enseñado que los sueños existen
y que también existe la encarnación de esos sueños...
allí -me dijo- puedes tener algunos problemas.

Es como la semilla, toda ella es un sueño verde, follaje, frutos ...
¿pero si la tierra es mala? ¿si el sol la calcina? ¿Si los pájaros la comen? ....
La encarnación de los sueños cuesta...
Por eso me enseñó también a tener la humildad de aspirar al todo,
aunque a veces la cosecha sea mezquina.

Soñé una familia y aprendí a valorarla como somos,
con nuestras tonteras y alegrías.
Soñé un trabajo misionero, lleno de desafíos,
y la mayor tiempo del día lo paso tras un teclado...
igual amo mi trabajo, con sus debilidades y fortalezas es una ocasión de servicio.

Soñé con una casa rodante,
de norte a sur trabajando con profesores,
Dios me regaló un blog simple, pero rodante entre pueblos y gente.

Soñé con cientos de aventuras adolescentes,
como Francisco, reconstruir la Iglesia,
pero mira, mis temores y mis cómodos gustos
me tienen sentado en mi cómodo sillón, mirando como verdea el parque.

Soñé con un pasión enorme,
capaz de levantar un hogar para cien niños,
sin embargo tengo una hija ... y así y todo a veces me veo ahogado...

Soñé con escribir la palabra, la frase,
el libro que animara a muchos a vivir feliz y apasionadamente,
sin embargo muchas veces veo mis palabras arremolinadas por el viento,
sin llegar a calar los corazones.

Soñé con tantos sueños que aún sueño.
Es la fuerza de Dios que sigue ensemillando la esperanza,
que me sigue llamando a no dejar de remar,
a no dejar el teclado, a fortalecer mi familia,
a seguir rodando entre gente y amigos,
a salir de la comodidad del sofá,
a retomar las ansiedades juveniles de llegar
a la cima misma donde Dios guardaba su corazón.

¿Sabes por qué aún sueño?
Porque Dios enseña a sus hijos
que no estamos para metas enanas,
porque las dificultades las aportamos nosotros
y la vitalidad siempre viene de su Providencia.

Las frustraciones,
mis diversas miserias, la amargura, la soledad,
las perdidas, las separaciones, la nostalgia...
nunca podrán contra un hombre,
contra una mujer que sueña,
porque Dios mismo ya soñó esos sueños...

martes, 14 de junio de 2011

La nueva sopa del tonto: la olla digital



Los tontos del siglo XX eran visibles,

usted dialogaba con ellos, los veía, les saludaba.

Compartía con ellos en grupos sociales

y cócteles en que habla de mil tonteras.


El tonto del siglo XX tenía un dejo de inocente,

al menos mostraba su rostro

y con hidalguía

se hacía parcialmente responsable de sus tonterías.


También es cierto que el siglo XX mostraba algunos tontos ya recibidos, profesionales y doctorados en tonterías, que costaba darse cuenta de ello, pero al menos eran visibles, por tanto “esquivables”. Nos mostraban sus gestos y actitudes las que sumadas a sus argumentos y opiniones, terminaban por demostrarnos que algo raro tenían.


Al tonto del siglo XXI, le falta cuerpo,

más bien no lo tiene,

es simplemente un tonto digital, un número, un ID,

un nombre de fantasía.


Pero este tonto del siglo XXI, digital y cibernético,

puede ser más peligroso,

no necesita moverse ni salir de su cama,

ahora tontea en Internet, escondido,

navegando en cuanto mar podrido le soporte.

Se agazapa,

se refugia en su teclado y en imágenes falsas

que lo muestran como una persona interesante de conocer.


Esta nueva sopa en que se cocina el tonto, llega a ser infinita, con millones de posibilidades de aparentar equilibrio y capacidades de consejero y buen acompañante… pero en fin, todo tonto tiene asegurado uno más tonto que le admire y le adule.


Internet y el mundo global le permiten al tonto virtual usar un camuflaje permanentemente cambiante, en que puede asumir las personalidades que no tiene. Su tontera la hace invisible, para revestirla de nombres que no tiene, de cargos que no tiene, de objetos que no tiene.


A este tonto del siglo XXI, no le puedes la cerrar como a nuestros antiguos tontos, virtualmente no tenemos reja de entrada, ni puerta, ni chapas. Una vez que entró a tu círculo, es muy complejo sacarlo, se hace dueño de tu libertad, se hace dueño de tu casa virtual, se conecta a tu Facebook, te deja mensajes, mira tus fotos, opina de tus actividades, sabe los momentos en que te conectas y allí te mete conversa y te invita al chat, es un freaks, geeks, bloggers… es un peligro.


Texto: W. Elphick D.

Foto: http://weheartit.com/

domingo, 12 de junio de 2011

¿Quién es un cristiano-neumático?

Hemos comentado lo que es una persona-neumático

y lo que puede significar para un cristiano ser un neumático...

¿Qué define a una mujer o un hombre

que son cristianos-neumáticos?


Un cristiano neumático NO ES:

- El que solamente piensa en la vida eterna,

descuidando la vida terrena.

- El que habla de lo metafísico sin preocuparse de la pobreza,

los problemas políticos y sociales que le rodean.


Un cristiano neumático ES:

- El que vive una experiencia como amigo de Jesús: le escucha,

conversa, interactúa… no es un “amigo imaginario”.

- Un profundizador de esa experiencia de amarlo, de dialogar con EL.

- Un insatisfecho que no queda contento con su vida de fe,

que se exige un poco más.

- Un co-responsable de la Iglesia,

que no espera todo de las “autoridades” de la Iglesia,

logrando encontrar a Cristo en el amor a la Iglesia.

- Un comprometidos con la realidad de su país,

con la verdad y fidelidad de las instituciones.

- Quien busca unir razón y fe, afecto y lógica en su vida de fe,

evitando dejarse confundir con personas,

que como nosotros, pueden ser ídolos de barro.

- El que no “sube al altar al sacerdote”,

evita idealizarlo al punto que le exige lo que no siempre uno da:

santidad las 24 horas, los siete días a la semana.

¿Por qué exigir a otros lo que YO no alcanzo a dar?

- El que trata de superar su propia pobreza reflexiva en su vida espiritual,

que no logra hacer dialogar su pensamiento con su actuar,

con la vida política, económica, con lo cotidiano.


Jesús es profundamente neumático, espiritual, trascendente,

pero a la vez profundamente presente, terrenal y concreto,

denuncia al mal poder políticos,

a los errores de la teocracia judía,

al maltrato y discriminación de los pobres.

Es capaz de entregar su voz crítica a los sacerdotes judios

que traicionaron sus mayores preceptos.


Hoy, este mismo Jesús coloca en nuestros oídos

sus palabras para hacernos reaccionar

y ver por dónde están nuestras “fugas de aire”,

de ese aire que no es otro que la fuerza del Espíritu de Dios

que nos inyecta su fuerza, su amor, su pasión para dirigirnos

al proyecto que desde siempre nos ha invitado:

“Hemos salido de EL y nuestro corazón

estará inquieto hasta que no lleguemos a EL” -como dice Agustín-

Es ese el Espíritu que sopla y llena nuestra vida,

Que nos hace cristianos-neumáticos,

transitando por la vida comprometidos

con la construcción de rutas humanizadoras.

Dios sopla, infla los neumáticos, hincha las velas,

enciende hasta los fuegos más pequeños

para traer vida a este mundo con vientos siempre nuevos.


Nosotros somos el neumático, las velas, las fogata,

que han de colaborar con este Dios que no quiere títeres,

sino amigos cercanos, hijos que reconozcan su paternidad,

mujeres y hombres jugados por la vida humana

que Dios ha donado y cuidado en nosotros.


Nosotros somos el neumático vivo y las velas abiertas

para iniciar el viaje aún en medio de las críticas,

el temporal, la furia de los que nos denuncian

con justa razón por andar con nuestros neumáticos desinflados

y salirnos escandalosamente de la ruta original…


En fin ¿seguiremos llorando sobre lo malo que hemos hecho

o nos decidimos a seguir navegando,

rectificando el rumbo en esta hermosa y santa,

a la vez que pecadora, pobre y crujiente barca?

viernes, 10 de junio de 2011

¿Es usted un cristiano-neumático?


En la última reunión de comunidad algo pasó
que nos dejó a todos con un sabor a fracaso…
El tema pasó a segundo lugar y hablamos ¿sabe de qué?
De eso, el tema del año: la pedofilia en la Iglesia.

Se hizo agotador, discutimos, nos enojamos.
Carlos indicó que con esto el ya no creía en la Iglesia,
Marisol se lanzó en picada contra el párroco
diciendo que no era pedófilo, pero que era un autoritario atroz.
Ximena, por otra parte defendía la santidad de los sacerdotes
y su rol de pastores y nexos entre el cielo y la tierra.
Jano, que observaba pacientemente,
de pronto se convirtió en metralleta:
¡Tenemos que reclamar y exigir a los curas y obispos
que sus prédicas y sus actos sean fieles al Evangelio!
Yo –continuó- ya no confío, he perdido sentido, fe, pasión…

Uf … que reunión más triste aquella –fue mi pensamiento de salida-

Más tarde me puse a pensar en lo ocurrido
y poco a poco fui descubriendo otros elementos:
Fue bueno haber soltado el dolor y las rabias más intimas.
Fue bueno discutir y exponer todo lo que pensábamos…
pero faltó algo: separar la fe de las personas que comenten errores.
Yo no dejo de ver el fútbol por los futbolistas violentos,
no pongo en duda el maravilloso servicio de los bomberos
por dos o tres de ellos que robaron en una casa incendiada.

Mi fe no puede debilitarse por la debilidad de otros.
En la Iglesia siempre han habido hay y habrán malos testimonios
¿Acaso eso debilita la presencia de Jesucristo como Señor resucitado?
¿Acaso eso convierte a la Iglesia en un nido de ratas?
¿No ha sido ella quién nos ha fortalecido en la fe?

Creo que nos falta aire y culpamos a los curas de nuestras debilidades.
YO, USTED, señora, señor, los laicos, somos Iglesia viva
tan vital e importante como el párroco o el obispo.
Somos co-responsables de ella, si pese a que algunos no nos tomen en cuenta.

Pero no siempre nos damos cuenta de la falta de “aire”
en nuestros neumáticos, en nuestra vida de fe
y culpamos al empedrado y a la carretera de nuestra mala dirección.

“Pneumatiko” del griego, es todo aquello
que se relaciona con la vida del Espíritu.
Neuma, proviene de la etimología griega
que significa soplo, aire, respiración, vida.

San Pablo habla del hombre pneumático,
es decir de la persona espiritual,
capaz de abrirse a realidades trascendentes
y de vivir responsable y maduramente su fe.

Una mujer o un hombre que son cristianos-neumáticos
se hacen dueños de sus pasos,
no son guiados de la manos de otros
deciden seguir a Jesucristo por opción, nunca por presión.

miércoles, 8 de junio de 2011

Pare, mire y escuche …




¡Tengo que parar y observar no LA vida,

sino MI VIDA!


¿Tengo empañado el parabrisas

al no tener una visión de futuro?

¿Tengo sucios los espejos retrovisores

al cargar con tanto e insistente mal recuerdo?

¿Llevan suficiente aire mis neumáticos?


Por tanto: ¡Pare, mire y escuche!

Esta frase no es mía ¿La recuerda?

La tomé de un viejo letrero frente a la línea del tren.


PARE:

deje por un momento el torbellino de ideas y tareas,

olvide el que-hacer y vuelva al necesario que-ser.

Deje de correr tras el cargo, el saber más que otros,

el competir por tener un mejor auto, una mejor pinta… pare.

Deja de una vez tu sordera:

detenerse es la única forma de avanzar.


MIRE:

Observe sin apuro y contemple

todos los maravillosos regalos que ha recibido

de Dios, de la Vida, de quienes le quieren.

“Gracias a la vida que me ha dado tanto” –dice la sabia Violeta-

Al detenerse y mirar podrá ver el SENTIDO y la DIRECCIÓN

que hasta hoy le ha dado a su vida.

¿Está contento con eso, va el la dirección que desea?


ESCUCHE:

su propia voz, la voz de quienes le quieren,

lo que dicen los resultados a los que ha llegado.

¿Qué es necesario cambiar, enfatizar o mejorar?


¡Podemos ser una persona-neumático,

hoy, aquí, ahora!


Podemos insuflar ese aire de plenitud a nuestra vida,

podemos ir por la ciudad con los neumáticos inflados

y volver a vivir los sueños que antes nos movían.


Podemos proponernos metas claras, altas, imantadoras

siendo felices al vivir con pasión lo que tengamos que vivir.

lunes, 6 de junio de 2011

¿Es usted una persona-neumático?


Recuerdo un viaje que hacíamos por una larga carretera,

tenía que estar peleando con el volante

y girarlo cada cierto tiempo a la derecha.


El auto se tiraba solo hacia un lado en forma considerable,

tuvimos que detenernos en un Servicentro o bomba de bencina.

Al bajarnos … ¡sorpresa! al mirar los neumáticos.

Uno de ellos estaba prácticamente plano,

eso provocaba el cambio d la dirección del auto

que nos llevaba hacia un lado de la vía que no deseábamos.

Vino el bombero y nos quitó la preocupación…


¡No se preocupe jefe, con un poquito de aire se arregla!

Es increíble como un simple detalle como ese

nos hacía perder el sentido y peligrar nuestro viaje…

un poquito de aire era necesario para dejar alineados

todos los neumáticos y poder funcionar adecuadamente.

¿Y qué pasa con nuestro viaje por la vida?


De pronto vamos por la vida con una rueda desinflada,

Sin desearlo tendemos a irnos por el lado que no deseamos.

Y tenemos que empezar a pelear con el volante,

¿Por qué todo me sale mal, por qué no me entienden?


Y seguimos peleando cada día con el volante,

con la dirección de nuestra vida:

una hora con el sicólogo, otra con el siquiatra…

pastillas de homeopatía, velas azules para la esperanza,

tiramos las cartas, leemos las estrellas,

compramos el último libro con las diez ideas para ser feliz…


¡Y nada, el auto se nos sigue saliendo de la ruta

y nosotros cada día más peleadores con la vida!

Seguimos con ejercicios y la neurociencia,

terapias con la familia, un paseo por la playa

y ahora sufrimos de vértigo y mareos inexplicables,

temor a salir a la calle y encontrarnos con gente …


¡Un tercio de los chilenos tenemos algún grado de depresión!

Y el volante sigue tirando hacia cualquier lado

y nosotros tratando de no chocar y morir en el intento…

y seguimos quejándonos contra lo injusto de la vida...


Sin embargo hemos olvidado lo principal:

No vemos que nos falta aire para una buena dirección,

si no nos detenemos y medimos el “aire” que llevamos,

podríamos seguir por la ruta equivocada.


¿Qué representa el “aire” para ti?

¿De qué “aire” se llena el neumático de tu vida?

¿Qué te hace perder aire en tu vida?

¿Qué situaciones desinflan tu vida hoy?

sábado, 4 de junio de 2011

Fe y Razón: ¿un buen maridaje?


Juntar Fe y Razón en una misma proposición puede parecerle a algunos una contradictio in terminis. Y es cierto que estamos hablando de dos universos distintos. Como diría Wittgenstein, se trata de dos juegos de lenguaje distintos. Sin embargo si seguimos la lógica de Wittgenstein, al tratarse justamente de un juego en el que las piezas pueden ser colocadas en un lugar o en otro según el significado otorgado por el uso que se hace de ellas y el contexto en el que se insertan, podríamos llegar a la conclusión que puede existir algún “aire de familia” entre ambos términos y sus propios universos. Aunque Fe y Razón nos remiten a dos áreas distintas, el hecho que ambas formen parte del universo del ser humano hace que podamos establecer vínculos entre ellas. Más allá de la legitimidad de la Fe que pueda ser puesta en cuestión por un racionalismo a ultranza, al ubicarnos en el orden de la constatación, la Fe tiene su lugar bien ganado. Así ha sido reconocido a lo largo de la historia de la civilización occidental, sobre todo en la tradición cristiana.

Desde los inicios del cristianismo Fe y Razón han sido puestas la una al lado de la otra, tratando de establecer entre ellas un buen maridaje como nos lo muestra el inicio del Evangelio de Juan: “En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. El autor del texto utiliza la palabra griega Logos, que significa Palabra o Discurso, y que también se refiere al ejercicio de la Razón que está ligado justamente al uso del lenguaje. Las dos tradiciones, la filosofía griega y la religión hebrea, unidas en el primer versículo del cuarto Evangelio. Este esfuerzo será una constante en la tradición cristiana. La Razón no tiene por qué estar peleada con la Fe. Al contrario, pueden ser entendidas en complementariedad.

Así lo entendió el autor de la primera carta de Pedro cuando señala lo siguiente: “Siempre ten tu respuesta lista para quienes te pregunten por las razones de tu esperanza, pero bríndala con cortesía y respeto y con una consciencia clara”. Este es el axioma que fundamenta lo que antes se conocía como Apologética, pero que en los tiempos modernos se denomina Teología Fundamental, aquella que busca justamente establecer el diálogo entre Fe y Razón como fundamentos de la Teología. Justamente hablar de teología es hablar de la conjunción de ambos términos, conjunción que no siempre es fácil de entender ni de llevar a cabo, conjunción que en muchas ocasiones es más bien un ejercicio dialéctico, sano ejercicio de cuestionamiento mutuo entre Fe y Razón.

Como dice Etienne Gilson, en la cultura occidental cada capítulo empieza con los griegos. Son ellos los primeros en establecer la diferencia entre mito y razón. Los denominados presocráticos buscaron entender el origen de la naturaleza sin recurrir a los mitos. Y aunque Tales de Mileto señalaba, según Aristóteles, que “todo estaba lleno de dioses”, su razonamiento no estaba guiado por la mitología que reinaba en la religión griega, sino guiado por la razón. El Bien de Platón no es un dios. Los dioses estaban presentes en el pensamiento de Platón, pero estaban por debajo de la Idea del Bien, que es la que gobierna el sistema filosófico platónico. Religión y Filosofía estaban separadas.

La Razón, el Logos, se convierte así en el centro del pensamiento griego. El principio de no contradicción enunciado por Aristóteles en su libro la Metafísica se convierte en el principio que domina la filosofía occidental. Los dioses que todavía pululan en los diálogos platónicos, serán erradicados por el Primer Motor de Aristóteles, el Pensamiento que se piensa a sí mismo, y que tiene rango de Dios. Sin embargo, todavía estamos lejos del Dios cristiano, el Dios al que se puede acceder por la Fe y por la Razón, como lo establecerá siglos más tarde Tomás de Aquino.

El Doctor Angélico es quien probablemente más se esforzó en establecer el vínculo entre Fe y Razón. Pero Tomás es heredero de una larga tradición. No solo los textos del Evangelio que hemos citado nos muestran este esfuerzo. Los Padres de la Iglesia, los primeros teólogos durante los primeros siglos del cristianismo, son los pioneros de esta tarea. En un mundo dominado por el pensamiento helénico, ellos se encargaron de traducir su fe en un lenguaje comprensible para sus contemporáneos. Fue así como se elaboraron los dogmas trinitario y cristológico, en un esfuerzo por expresar aquello en lo que se creía, la fe en Jesucristo y en un Dios uno y trino, en un lenguaje cargado de sentidos y significados de corte filosófico.

El Papa Benedicto XVI ha sido claro al respecto en las diversas intervenciones que ha tenido, incluido su famoso discurso en Ratisbona. El cristianismo es heredero de esta conjunción de fe bíblica y razón griega. Cómo no establecer una relación entre el nombre que Dios le da a conocer a Moisés: “Yo soy el que soy” con la reflexión filosófica elaborada por los griegos sobre el “Ser”. Cómo no entender entonces a Jesús como el Logos, por el que el mundo ha sido creado. Fe y Razón de la mano. Y como lo señala el magisterio en el Concilio Vaticano II, Dios nos es accesible también por la razón.

La historia es larga y hemos dado apenas un esbozo de este complejo tema. Cómo podemos entender hoy este diálogo entre Fe y Razón después del paso de la modernidad, una modernidad que establece claras diferencias, una modernidad heredera del giro copernicano de Kant, que deja a la Fe fuera del acceso de la Razón. Y que más allá de las propuestas de Hegel de tratar de tener una mirada más integrada de ambos espacios, no ha dejado de mirar con sospecha a la Fe. La Razón se erigió en divina por derecho propio, alejada de toda concepción religiosa. El Logos fue puesto en el centro del mundo, pero exento de connotaciones de fe.

Sin embargo, aunque somos herederos de esta modernidad, somos también conscientes de los límites de la Razón, no solo en términos kantianos, sino en términos más concretos como nos lo mostró la segunda guerra mundial, que esa misma Razón erigida en reina del pensamiento occidental, fue llevada a cometer excesos, abusos o incluso nos atreveríamos a decir con el riesgo de caer en la contradicción, irracionalidades tales como la Shoa, el exterminio de los judíos.

La Razón entonces puede ser comprendida hoy de una manera mucho más amplia, de una manera más integrada. La fenomenología ha aportado mucho en ese sentido, por ejemplo el trabajo elaborado por Merleau-Ponty sobre la percepción y el lugar del cuerpo. La Razón no puede ser comprendida solamente como un ejercicio del intelecto, sino como un ejercicio del intelecto comprendido en su integración con el cuerpo y la sensibilidad del ser humano. Hoy en día la razón se ve confrontada a las racionalidades distintas de las diversas culturas.

La Razón tiene un lugar importante en el acceso a Dios. Eso no lo podemos negar. Pero tampoco podemos negar que hay aspectos de la Fe, de la doctrina cristiana, de los misterios de la fe cristiana, que no son comprensibles por la Razón, sobre los que no hay una explicación lógica. Dios mismo, aunque los filósofos hayan tratado de entenderlo y de ubicarlo como el origen del mundo gobernado por las leyes de la ciencia, se escapa de toda comprensión. Dios siempre se mantiene como misterio. La Razón nos puede ayudar a entenderlo. Pero necesitamos de la Fe para creer en El. De la misma manera el ser humano necesita de algo más que la razón para dar cuenta del sentido de su existencia.

AUTOR: Víctor Hugo Miranda S.J.

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Profesor de formación, educador de corazón. Magíster en Educación Pontificia Universidad Católica de Chile. Autor de libros y de diversos artículos sobre educación, desarrollo humano, gestión de calidad, evangelización del currículum.
Actualmente es Director Ejecutivo de una red de colegios, Presidente Amares, Vice Pdte. Fundación Iglesia Educa. Esposo de Verónica, Papá de Natalia, Amante de la Vida y de los Sueños.

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