jueves, 23 de diciembre de 2010

LA NOCHE DE LOS MISERABLES...









LA NOCHE DE LOS MISERABLES…

Le pido disculpas si el título es chocante o le molesta... si, especialmente porque me refiero a la Noche de Navidad.  De pronto se me vino la palabra y se me presentó el libro de Víctor Hugo  que con tan pocas ganas leí en el colegio. Lo busqué y encontré un párrafo en el prólogo del libro Los Miserables, que en 1862  Victor Hugo escribió:

“Mientras a consecuencia de las leyes y de las costumbres exista una condenación social, creando artificialmente, en plena civilización, infiernos, y complicando con una humana fatalidad el destino, que es divino; mientras no se resuelvan los tres problemas del siglo: la degradación del hombre, la decadencia de la mujer, la atrofia del niño por las tinieblas; en tanto que en ciertas regiones sea posible la asfixia social, mientras haya sobre la tierra ignorancia y miseria, los libros de la naturaleza del presente podrán no ser inútiles”.

El contexto de Víctor Hugo ciertamente era otro: Revolución Francesa, el deseo de progreso, los sueños, Dios, Waterloo, el exilio, la prisión, el contrato social, las cloacas de París… todo encerrado en una palabra “miserables”…

Y vuelvo a mirar el pesebre, las carreras por comprar y empaquetar, la sed de bebida y comida del supermercado… allí, corriendo, comprando, mendigando…estábamos nosotros los miserables…

Por esas cosas del idioma la palabra “miserable” tiene dos acepciones:

·      Por un lado están los menesterosos,  indigentes, míseros, necesitados, pobres, desdichados, infelices.
·      En el extremo, están los avaros, tacaños, mezquinos, cicateros, codiciosos, ruines, abyectos, perversos, canallas, viles, rufianes, bellacos…

Ser “miserable” no significa lo mismo:

·      Por una parte están los hijos del dolor y la degradación, los que solamente tienen lo que puede caber en su corazón y en sus deseos de lograr lo mínimo que le permita rescatar su dignidad humana..,. las victimas.
·      Por otra están los padres de la miseria, los sordos, los constructores de divisiones, muros, desconfianzas, los “Adanes” que no reconocen a nadie como hermano… los victimarios.

Ambos caminan en rutas que socialmente los hemos estigmatizado o animado: unos van hacia una pobreza y oscuridad, los otros han sido animados por la sociedad para seguir su ruta de éxito, de saciedad, de estabilidad.

Victor Hugo maneja una idea de humanización:, un camino solidario para humanizar la tierra, en donde todos “los miserables” (los que lo sufren y los que provocan) evoluciones, unos en el valor de su dignidad, otros en su vivencia de un hermanamiento que hoy es cada vez más urgente.

Puede sonar cursi ¿Pero basta el desarrollo económico? Ciertamente que no. Lo primero es desarrollar LO QUE SOMOS, la grandeza que tenemos internamente y dada esa dignidad debemos trabajar, tanto los “miserables” (los que provocamos la miseria) como los otros “miserables” (los que sufren la miseria). El mal desarrollo económico provoca miseria, creada por la codicia y el hartazgo, pero sin un buen desarrollo económico, integral y justo ¿puede haber verdadero desarrollo humano?

Al fin pareciera que somos una enorme columna de miserables, todos viviendo su propia miseria: unos anoréxicos, otros reventando en colesterol; unos países pensando en como producir más sin pensar en las contaminaciones, otros países pensando como llevar agua potable a su gente; unos cuidando que no suban los impuestos de las personas, otros aún esperando al Padre Hurtado que los rescate de la miseria… todos, unos y otros vamos por esta tierra como miserables: pidiendo o negando, saciados o menesterosos, débiles o soberbios, señores o esclavos…

Este Dios-niño  nace en la total miseria, precisamente para invitarnos a un camino de transformación de toda miseria que nos hace menos humanos. El texto de Ernesto Sábato no puede ser más adecuado: “El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”.

Dios se hace miserable, canta en ella, ilumina la noche de los miserables, pero no para quedarse en esa miseria, sino para demostrarnos que el mundo que ha creado está llamado a ser más, a ser una patria justa y buena para todos.

No sé que me pasa, pero esta noche me hizo ver mis miserias, mis negaciones, mis apariencias, mis egoísmos profundos, mis cerraduras y muros… un miserable que carga sus propias indigencias, pero que también se convierte en verdugo de otros miserables… ese soy yo…

NOTA: Victor-Marie Hugo, nace en Besanzón, Francia, el 26 de febrero de 1802  y muere en París el 22 de mayo de 1885. Poeta, dramaturgo y novelista  romántico.

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Profesor de formación, educador de corazón. Magíster en Educación Pontificia Universidad Católica de Chile. Autor de libros y de diversos artículos sobre educación, desarrollo humano, gestión de calidad, evangelización del currículum.
Actualmente es Director Ejecutivo de una red de colegios, Presidente Amares, Vice Pdte. Fundación Iglesia Educa. Esposo de Verónica, Papá de Natalia, Amante de la Vida y de los Sueños.

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